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Refinador de Contexto 24/7

By Marcos Montero on June 1, 2026

Reflexión sobre el sentimiento de culpabilidad que brota de las casi infinitas posibilidades de los LLM

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Siento que llevo inmerso en la fascinación por "lo que soy capaz de hacer" desde que produjera mis primeros cachos de código y paulatinamente fuera sustituyendo más procesos de producción técnica por simples instrucciones a un LLM que sabe más, más rápido y mejor que yo mismo en la mayoría de tareas de mi día a día. Así, he roto barreras varias relacionadas al trabajo con bases de datos, infraestructura, desarrollo de juegos, diseño, etc.

Pero a su vez, incorporándola sin manual de instrucciones saludables de uso, he dejado que genere en mí una inquietud que merma mi calidad de vida. Siento que he terminado entregando mucho más que solo esa parte técnica que he delegado en él. Y es que una herramienta así, capaz de tanto en tan poco tiempo, genera la conciencia acuciante inherente de todo lo que podría estar haciendo y no está haciendo, solo por falta de input, es decir, solo por mi culpa. Es así como pasamos a vernos a nosotros mismos como el cuello de botella de la producción.

El mercado no tardó en forjar de este nuevo complejo nuevas ofertas de servicios de agentes autónomos, destinados a producir a todas horas, sin que estés presente o —mejor aún— como si estuvieras presente. Pero eso no funciona. Las tareas interesantes que un LLM puede hacer requieren precisar muy bien, en cada uno de sus pasos, el contexto (entendido aquí como concepto abreviado de contexto, instrucciones y objetivo). Ocurre que la mayoría de tareas que un LLM realiza bien de manera autónoma, son precisamente aquellas en las que el contexto no varía entre iteración e iteración, por lo que su virtud específica no entra realmente en juego y por lo que tales soluciones serían más eficientes si se los sustituyera directamente por un servidor que ejecutase esas tareas en base a un programa determinista.

Frustrada esta solución, nos quedamos con la conciencia de ser el límite de la producción y la sensación constante de todo lo que podría estar haciendo el LLM si tuviera su contexto refinado. De pronto, el coste de oportunidad de no mantener el LLM produciendo pesa sobre el resto de actividades de nuestras vidas (deporte, relaciones sociales, actividades culturales, etc.) porque aquello que no sea refinar contexto pasa inevitablemente a valer mucho menos en comparación.